La suerte, tanto mala como buena, es impredecible. Había una probabilidad muy baja de que <strong>Fernando Alonso</strong> se saliera de pista y menos que una piedrecita fuera a para al público. Pero si encima <strong>la persona herida es una ex tenista de gran nivel </strong>ya es algo casi imposible de creer. Y es que aunque el público está siempre alejado varios metros del trazado, porque pueden saltar estas piedras, a veces puedes estar en un lugar en el peor momento preciso.

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