El calambre de Alcaraz
Fuente: El País Original en elpais.com
Escribo estas líneas mientras en la televisión un tenista acalambrado planta cara a otro en la semifinal de Roland Garros. Es algo tan irracional como inédito, pero el intento va con el personaje y con una determinada cultura del sufrimiento que encarna su inspiración, Rafa Nadal. Es un tenista, Carlos Alcaraz, al que un espasmo ha cortado las piernas cuando empataba a sets con Novak Djokovic. Pero ha decidido no retirarse y jugarse el partido contra uno de los tenistas más grandes de la historia, último ganador del Open de Australia, cuyo desconcierto es absoluto. Así que estos minutos de televisión no son ya los de un partido de tenis, sino de otra cosa que no tiene nada que ver con el deporte. Se trata no de ganar, algo imposible, sino de cumplir con uno mismo y con el listón del deber que uno se pone, que es el de competir incluso atareado con su propia supervivencia. Con un mérito doble, pues la retirada no sólo es aconsejable sino casi obligatoria.