En Bilbao retumbó el Juego de Tronos. Donde uno pierde, y el otro gana. Tan simple como voraz. En Bilbao se enfrentaron dos dinastías, y se intercambiaron las coronas. En Bilbao, el Barcelona venció por primera vez a su pesadilla y eterno rival, el todopoderoso y laureado Olympique de Lyon. Y lo hizo nada menos que en la final de la Champions por 2-0 —de Aitana Bonmatí y Alexia Putellas—, en un auténtico duelo físico e igualado, con dos plantillas llenas de estrellas.

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