La sub 21 encara el tramo final de la clasificación para el Europeo del próximo verano, el que se jugará en Albania y Serbia, por un camino inmaculado. Todavía no sabe lo que es perder. Es una generación con tan pocas grietas que ni siquiera se resintió cuando el Mundial sub-20 de Chile le arrancó varias piezas de golpe; el equipo siguió ganando como si no hubiera notado la ausencia. Cuando un bloque aguanta hasta las bajas propias, es que el problema, si existe, hay que buscarlo en otra parte.

