El atleta Mario García Romo trabaja la resistencia en la niebla
Fuente: El País Original en elpais.com
Para los viejos que vuelven a su pueblo en el páramo castellano después de tiempo lejos, la niebla que le cubre en navidades, y no se ve ni escupir, es una excusa para sentirse niños perdidos en mitad del monte y las orejas heladas, y para Mario García Romo, que no es viejo para nada (cumplió 24 años en junio) y descendió a Villar de Gallimazo (en la Moraña salmantina) hace unos días desde su base atlética en Boulder (Colorado), es eso, la sensación de estar en casa, y también una compañera que le envuelve húmeda y heladora en sus salidas a correr por el campo, más que romántica hiriente. “Sí, sí, esta niebla devuelve la sensación de estar en el pueblo, pero son ya tres días sin subir de uno bajo cero, y ya vale, ya echas de menos el sol”, dice el atleta, plusmarquista español de la milla (3m 47,69s). “El día de Nochebuena hice una sesión de 15 millas [unos 25 kilómetros] y cinco millas y gimnasio en Navidad y el 26. No se descansa ningún día”.