El arte de formar un equipo
Fuente: El País Original en elpais.com
En cuanto se dieron cuenta de que la fórmula funcionaba, se pusieron a buscar los ingredientes. Atraídas por las emociones que genera el deporte, las empresas comenzaron a trazar el camino para intentar convertir a sus clientes en fans. No solo seguirían dándoles su dinero -pensaron- sino que, además, ejercerían de embajadores de la marca. Para ello, copiaron sus dinámicas -sesiones de trabajo en grupo como si fueran entrenamientos- e, incluso, trataron de hacerse con sus palabras. Así, pocos departamentos hay hoy en el mundo que no se refieran a sí mismos como “equipos”. Otra cosa, claro, es que realmente lo sean.