Viendo escalar sin cuerda a Patrick Edlinger, el cineasta francés Jean Paul Janssen describió le estética y el compromiso del momento con un acertado comentario: acababa de ver La vida en la punta de los dedos. Escalar en solo integral, es decir, sin cuerda que detenga una caída, es un ejercicio tan infrecuente como aterrador y que solo seduce a unos pocos. Martin Feistl es la última víctima de un juego en el que los errores o la mala fortuna se pagan con la vida. El alpinista alemán de 27 años murió el pasado 18 de mayo tras sufrir una caída de 40 metros en la ruta Spitzenstätter, de 270 metros, en el Tirol austriaco. Las autoridades desconocen la causa exacta de su caída (¿Un resbalón?, ¿Un agarre que pudo romperse?…) y los miembros del equipo de rescate que acudieron al lugar del siniestro únicamente pudieron certificar la defunción de un alpinista de élite que este mismo invierno había destacado protagonizando varias importantes aperturas de nuevas vías en terreno mixto junto a Simon Gietl, otro joven escalador de enorme talento.

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