Ya lo dijo Luciano Spalletti cuando lo entrenaba en la Roma: "Edin Dzeko: jugador divino". Y es que a sus 40 años, el de Sarajevo busca una de las últimas grandes noches de su carrera: devolver a Bosnia y Herzegovina a una Copa del Mundo, la segunda de su historia. Él ya estuvo en Brasil 2014... y quiere, por supuesto, repetir. Pero para ello deberá eliminar a su 'otro país': Italia.