Con solo 19 años, Endrick transmite una serenidad impropia de su edad. Habla sin prisas, mide cada respuesta y afronta la presión del Mundial con una naturalidad que sorprende incluso a los periodistas brasileños. Lejos de reclamar un puesto en el once, insiste en la importancia del grupo, acepta cualquier rol y repite una idea que ha marcado su crecimiento desde que aterrizó en Europa: confiar en Carlo Ancelotti. El técnico italiano fue quien le pidió paciencia en el Real Madrid y ahora vuelve a gestionar sus minutos con Brasil.
La jornada · jueves, 2 de julio de 2026
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