Yan Diomande toca la puerta de Vinicius. Y lo hace con fuerza. El costamarfileño apenas necesitó 36 minutos para dejar una de las noticias más positivas del derbi pese a la derrota del Madrid en el Metropolitano. Entró cuando los blancos ya jugaban con diez, con el Atlético por delante en el marcador y con el partido prácticamente cuesta arriba. Lejos de esconderse, se adueñó del carril izquierdo, asumió responsabilidades y terminó siendo uno de los jugadores más activos del equipo de Mourinho en la segunda mitad.

