De la euforia en la ciudad a la calma chicha en Legazpi, el pueblo guipuzcoano de Irene Paredes
Fuente: El País Original en elpais.com
Aparece en la pantalla un primer plano de Irene Paredes y se escuchan un par de aplausos, y un “¡aúpa!” dedicado a la defensa central de España. Aunque los parroquianos de la taberna Oilarra apoyan a la selección española, el entusiasmo no es su fuerte. En la pizarra, los resultados de una porra con premio para quien acierte el marcador final, pero solo hay tres apuestas y nadie gana, aunque uno de los camareros borra su 2-0, y lo cambia, en el último minuto, por el 1-0 definitivo. En Legazpi, el pueblo de Irene, no hay ningún ambiente de final, ni nada parecido. De hecho, es como si toda la población estuviera de vacaciones lejos de allí, porque por las calles apenas hay gente, a pesar de una temperatura agradable que invita al paseo dominical.