La economía española se enfrenta a retos estructurales de gran complejidad que ponen en riesgo la estabilidad del bienestar social a medio y largo plazo. Entre los principales focos de tensión destacan de forma muy notable las severas dificultades asociadas al mercado inmobiliario y los crecientes costes del sistema de pensiones públicas. Los expertos y analistas financieros alertan de que ambos problemas se encuentran profundamente entrelazados en la actualidad, generando una grieta intergeneracional cada vez más profunda e insostenible.

