El pasado verano, el Manchester City pagó casi 90 millones de euros por un central, <strong>Josko Gvardiol</strong>, futbolista que también estaba en el radar del Real Madrid. El equipo de Guardiola, más necesitado y por tanto más rápido, agilizó una operación con el RB Leipzig poniendo encima de la mesa una de las mayores cifras pagadas antes por un defensa. Su buen hacer con su club y con la selección le señalaban como un jugador de rendimiento inmediato, aunque con Pep la adaptación siempre es un poco más larga y costosa.

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