Criar raíces de plata
Fuente: El País Original en elpais.com
Si tienes la suerte de aterrizar en Vigo en el lado izquierdo del avión, y sobre todo si tienes suerte de que el día esté despejado, verás por la ventana toda la Ría. Es una imagen arrebatadora que se extiende desde la Illa de San Simón, un islote pequeño y bellísimo que acumula más horror histórico que cualquier presidente de fútbol de los años 90. Si alzas la vista al horizonte verás también el Puente de Rande, bajo cuya estructura cuenta la leyenda se esconden tesoros, rodeado por decenas de bateas de mejillones. Y, en el ocaso de la Ría, verás a su guardiana y centinela: las Islas Cíes. Para cualquier vigués o vecino colindante, observar la Ría desde la ventana de un avión supone regresar inmediatamente al lecho materno. La Ría nos acuna como bebés somnolientos y morriñentos.