Bélgica vive tiempos convulsos. Sus estrellas dan sus últimos coletazos con escasa incidencia mientras la nueva generación no se abre paso en un Mundial que puede acabar en drama para los Diablos Rojos.
Bélgica vive tiempos convulsos. Sus estrellas dan sus últimos coletazos con escasa incidencia mientras la nueva generación no se abre paso en un Mundial que puede acabar en drama para los Diablos Rojos.