Como está mandado, como debe ser
Fuente: El País Original en elpais.com
“Desengáñese, Zamora. El porvenir es de ustedes, los futbolistas”, le dijo José Gómez Ortega, Joselito El Gallo, a Ricardo Zamora el día que se conocieron. O eso cuentan, al menos, las crónicas de aquel primer encuentro entre dos figuras escasamente cruzadas por el tiempo. Joselito, gran aficionado al fútbol y sevillista hasta la médula, moriría corneado por el toro Bailador en la plaza de Talavera de la Reina con tan solo veinticinco años. Y es a escasos minutos de que su Sevilla se juegue la gloria europea por séptima vez en su historia cuando el vaticinio del padre de la tauromaquia moderna alcanza todo su esplendor: pocos serán los penitentes que esta noche caminen por la ciudad ajenos al partido, ya sea para celebrar la victoria del Sevilla o por enseñarle a Núñez Feijóo el auténtico alcance de la madre de todas las rivalidades.