"Chaval, lo que hueles es la muerte"
Fuente: Marca Original en marca.com
Huele. Huele raro. Diferente. <strong>La tragedia tiene olor</strong>. Es complicado de definir, pero se siente. <strong>El cuarto día es igual de duro que el primero</strong>. Calles destrozadas, mentes al borde del colapso, lágrimas en los ojos, abrazos, historias y una sensación de derrota en el ambiente que se refleja en cada rostro. El cuarto día en las calles de Sedaví, Alfafar, Chiva, Paiporta, Picanya, La Torre, Aldaia... el cuarto día.<strong> El barro sigue en la calle, el agua no se marcha, pero la sensación es distinta</strong>. En el ambiente se respira rancio. Una mezcla de podrido y de inodoro. <strong>Huele a gas, también a gasolina y a aceite</strong>. Muchos de los miles de coches inservibles, ya chatarra, empiezan a dejar caer sus fluidos y<strong> hay lugares pestosos</strong>. Huele a peste, a enfermedad. Le pregunto a un bombero, se llama Jose y viene de Zaragoza. "Yo ya estuve en Biescas", me dice mientras se echa una pala al hombro. Uno de sus compañeros añade: "Chaval lo que hueles es a muerte".