Cuando hace menos de tres años Carlos Tatay tuvo aquel maldito accidente en el circuito de Portimao el mundo se detuvo. Su moto se estrelló a más de 200 kilómetros por hora y las lesiones fueros irreversibles en la médula. Su lucha ha sido titánica y siempre ha mantenido ese espíritu de deportista profesional con el que se había hecho hueco en el Mundial de motociclismo. Ha pelado contra todo, incluso contra una FIM que en principio no le consideró «inválido» para intentar ahorrarse pagarle al piloto español las indemnizaciones correspondientes. 

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