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Fútbol

Bombardero Valverde contra la oscuridad

Fuente: El País Original en elpais.com

Del mismo modo que lo peor que le puede pasar a un paranoico es tener razón una sola vez, lo peor que le puede pasar a un jugador en la ruleta es creer que siempre saldrá su número cuando no llegue a fin de mes. El Madrid lleva toda la temporada sin llegar a fin de mes ante rivales importantes, salvo el City, y ha ido sobreviviendo, como ante el Atlético en Champions, con clamorosos golpes de suerte. Esa suerte en los últimos años ha estado sostenida por un estado febril e iluminado de equipo elegido que hace pesar su escudo y su pasado para someter a sus rivales a la frenética sensación, tan Nadal en París, de que hagas lo que hagas no podrás superarlos nunca. Había, también, una plantilla más compensada a la que no le estorbaba el balón en el centro del campo. Pero, sobre todo, había una fe extraña que se inyectaba como veneno en los adversarios. Hace un año, era completamente imposible que Declan Rice marcase los dos mejores goles de falta directa de su vida en un mismo partido contra el Madrid. Hace un año, más bien, Declan Rice no habría jugado en Londres por molestias en un tobillo o algo así.