Un gol de última hora y con rebote, así ganó el Madrid en Balaídos, pero no se puede decir que fuera injusto. Hasta ese momento había empate de goles, tiros al poste y se puede decir que de ocasiones, pero fueron los de Arbeloa los que cargaron con el peso del partido jugando con una insistencia digna de elogio. Esta ha sido, al menos en mi recuerdo, la primera vez en la temporada en que el Madrid ha presionado con intensidad, desde el principio hasta el final, y aunque le faltó precisión en los trances finales y Vinicius bajó respecto a su nivel de los últimos partidos, ganó simplemente por estar mucho tiempo cerca del área, lo que le permitió marcar con dos tiros desde fuera. El primero, en un córner de laboratorio, bien ejecutado y pésimamente defendido por el Celta, que dejó completamente solo en la media luna a Tchouaméni; el segundo como resultado de un largo acoso, cuyo fruto final fue ese tirazo de Valverde cuyo toque en Marcos Alonso neutralizó a Radu cuando iniciaba el movimiento hacia el lado contrario.
La jornada · sábado, 7 de marzo de 2026
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