Aquella luz. Aquel verano
Fuente: El País Original en elpais.com
El Mundial de fútbol de 1994 se disputó en un lugar —Estados Unidos— y entre dos tiempos. Aquella cita supuso una encrucijada para la historia del balompié, que pasó de ser un deporte de gradas con alto sabor local a convertirse en un espectáculo televisado con ambiciones globales. La intención de la FIFA era asentar el fútbol en el que por aquel entonces era el principal mercado del mundo. La repercusión en el país fue importante, especialmente en términos económicos —se estima que tuvo un impacto de 4.000 millones de dólares en la economía nacional y que la organización dio beneficios, en gran parte gracias a que no hubo que construir nuevos estadios y a que apenas hubo inversión de dinero público—, pero nada comparado con el impacto que supuso para varias generaciones de hinchas de todo el mundo, que vieron cómo las posibilidades de disfrute de su pasión se multiplicaban exponencialmente a través de la televisión. El fútbol había pasado a ser una religión catódica.