Desde ciertos foros se intenta desprestigiar a Kimi Antonelli y la calidad de su pilotaje, por el hecho de que los F1 de 2026 no exigen como antaño en cuestión de riesgo y de ir al límite. Puede que haya una parte de realidad, pero en una pista como Sepeng, que no perdona los errores y donde la variedad de las curvas es una de las que más miden la escuela de un piloto, el líder del Mundial sólo ha necesitado tres sesiones para impartir clases.

