Hay detalles que forman parte de la vida diaria de las personas y nunca llegamos a plantearnos por qué están ahí, cómo lo han hecho o cuándo fue la primera vez. Uno de ellos es el pompón de lana que está en muchos de los gorros que se llevan durante el invierno y que es un clásico en situaciones como, por ejemplo, los viajes a la nieve. Ahora, este añadido tiene un sentido y se ha encontrado recientemente.

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