En la portada de la revista Líbero hay una foto de la cara de Johan Cruyff en medio de un partido: joven, el pelo empapado en sudor, la mirada expectante y astuta. Esa cara es una postal de fútbol. La postal de alguien que se sabe dueño del juego. No hace falta verle los pies. En esa cabeza romana se está urdiendo una revolución. La revista, como tantos otros medios, rememora su figura a 10 años de su muerte.

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