Alejandro Valverde, cuarto en el Mundial de gravel, se niega a jubilarse del ciclismo de alta competición
Fuente: El País Original en elpais.com
Caminos de gravilla entre viñas de prosecco gigantes. Domingo soleado al mediodía. Paseo calmo, pedaladas ligeras y mariposas revoloteando entre las hierbas de la cuneta. ¿El paraíso de un jubilado? ¿El paraíso de Alejandro Valverde? No, please, no. No llamen jubilado a Alejandro Valverde, que casi nació con un dorsal pegado a la espalda y que, a los 43 años, y 12 meses después de anunciar que se retiraba, sigue viviendo como un ciclista profesional, incapaz de pensar que puede haber algo más en la vida que competir y gozarla ganando, y compite y pelea por los caminos y los viñedos de Cartizze, nubes de polvo y toses en las cuestas salvajes del Véneto, entre Treviso y Valdobbiadene.