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Alcaraz pone un pie en el estribo de la Historia

Fuente: El País Original en elpais.com

Los grandes cambios exigen momentos mínimos, a menudo inadvertidos, otras veces ruidosos como tormentas. El que se produjo este domingo en la pista central de Wimbledon duró exactamente 26 minutos y consistió en un juego en medio del tercer set que sacaba Novak Djokovic (36 años), y lo ganó Carlos Alcaraz (20). El viejo y glorioso mundo antiguo encarnado en Djokovic, el tenista con más Grand Slam de la historia, y el emergente y descarado nuevo mundo, encarnado en una idea, la de Carlos Alcaraz: juego estrepitoso, marabunta de golpes a las esquinas, tornado de piernas. Un punto más rápido, un punto más fuerte, dos puntos más atrevido. Fue un juego eterno, emparentado con la historia de Wimbledon, y los tuvo a los dos disputando deuces corriendo y golpeando encima del filo de una navaja. Gritaron, se frustraron, volearon y se pasaron en la red, fallaron bolas incomprensibles, dieron golpes ganadores inauditos; pasó de todo, y en medio de ese todo ocurrió algo sutil, una erosión física y psicológica letal ejercida por Alcaraz contra Djokovic que acabó anticipando la resolución del partido. Hasta quince botes llegó a dar Novak Djokovic antes de sacar.