‘À jamais les premiers’
Fuente: El País Original en elpais.com
Cuando en 2016 llegué a Marsella llevaba en mi maleta algo de ropa, mi ordenador, algunos libros y, sobre todo, muchos prejuicios en cuanto a la capital foceana. Sabía cosas de su bullabesa y de su Vieux Port, de sus colores blancos y azules, de su estadio Vèlodrome y poco más. Me habían hablado y prevenido del carácter problemático de una ciudad histórica y me habían puesto sobre aviso de un estadio caliente, muy caliente, hasta demasiado caliente.