<strong>Gerard Piqué dice adiós.</strong> Odiado y amado por igual, tanto por amigos como por rivales. Siempre fue uno de sus propósitos y lo cierto es que lo ha conseguido. Jamás ha pasado inadvertido.<strong> Ni en su adiós, anunciado en pleno noviembre y lejos de cualquier guión escrito de anteman</strong>o. En los últimos años ese deseo de ser el centro de atención no ha sabido controlarlo, dando pie a situaciones que sacarían los colores al Piqué de cursos precedentes.

