“En qué follones me meto”, exclama Paula Arcos (Petrer, Alicante; 20 años), resignada y obediente, mientras trata de dominar un caballo en una finca de la periferia madrileña, lejos de la civilización. “Es que no me hace caso. Sílbale, por favor”, le pide al adiestrador, que le responde que lo dirija “como una moto”. “Muévelo a la derecha e irá a la derecha”, le dice.

