Me imagino la pasión con la que la afición del Olympique de Marsella acogió este martes su partido decisivo contra el Tottenham. Igor Tudor, entrenador del OM, titulaba la cita como “el encuentro del año”. El club francés, tras superar su maldición de partidos perdidos en la fase de clasificación de la Champions, estaba a tres puntos de entrar en los octavos de final de la Liga de Campeones, a tres puntos de estar en ese sorteo que define a los grandes europeos de cada temporada.

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