En 1879 comenzó un experimento que, casi un siglo y medio después, sigue dando resultados. Aquel año, un botánico decidió enterrar semillas en 20 botellas para estudiar cuánto tiempo podían permanecer vivas bajo tierra. En 2021, cuatro botánicos recuperaron una de ellas en el campus de la Universidad Estatal de Míchigan, en Estados Unidos. La ubicación exacta del lugar donde se conservan las botellas no se ha hecho pública.

