Las Palmas es un histórico en peligro. El equipo canario mira al abismo. Un punto en los últimos cinco partidos. Una racha de resultados que no es fruto de la mala suerte, sino que tiene su génesis en los meses de verano. La salida de Luis García, que decidió no renovar para marcharse al Mallorca, marcó el primer punto de inflexión de una temporada que va camino de torcerse mucho antes de lo esperado. El equipo había cerrado el curso anterior a las puertas del ascenso y afrontaba una nueva campaña con la ilusión de volver a pelear por el regreso a Primera División.

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