<strong>Stéphanie Frappart</strong>, la primera colegiada en dirigir un partido del Madrid (masculino), deshizo el entuerto de <strong>Melero López </strong>en un pispás. En apenas 20 minutos pitó dos penaltis a favor del Madrid, ‘penaltitos’ si se quiere aunque menos que el de <strong>Asensio </strong>ante el <strong>Girona</strong>, y restableció el orden cósmico en el <strong>Bernabéu</strong>. A estas alturas es evidente que hay un problema con las manos que en tiempos fueron correctamente interpretadas como involuntarias, y que ahora se condenan con la pena capital. De algo tienen que vivir los chupatintas de los entes, pero el castigo sigue pareciendo desproprocionado al delito.

