Hansi Flick tiene un objetivo entre ceja y ceja: que Rodri llegue a tope al Clásico. Por este motivo, el técnico alemán optó por dejar al centrocampista en el banquillo frente al PSG, una decisión que apuntaba a la gestión de esfuerzos en una semana marcada en rojo en el calendario azulgrana, aunque, a la postre, fue una de las claves de la derrota culé. El duelo ante el Real Madrid exige tener a los mejores en plenitud física, y el entrenador no quería correr riesgos con una de las piezas fundamentales de su proyecto.

