No hay rascacielos más emblemático que el Burj Khalifa de Dubái. Este edificio, de 828 metros de altura y 163 pisos, destaca por su tamaño y su peculiar forma. También sobresale por un diseño de ingeniería fuera de todo lo común en la mayoría de las construcciones a lo largo y ancho del mundo: un sistema de aire acondicionado que le permite recuperar nada menos que 57 millones de litros de agua al año.

