Alemania, Francia e Italia, las tres grandes potencias económicas de la Unión Europea, se han aliado para plantar cara a toda la oleada de coches eléctricos que viene de China y salvaguardar su propia industria del automóvil. En concreto, Alemania y Francia han ya alcanzado un acuerdo para exigir a Bruselas que revise el ‘calendario de emisiones’, de forma que se puedan seguir fabricando y vendiendo coches de combustión más allá de 2035. E Italia se ha mostrado favorable a buena parte de estas propuestas.

