El servicio de fauna de Idaho resolvió en 1948 un problema de convivencia con los castores de una forma insólita: lanzándolos desde un avión. Elmo W. Heter, empleado de la agencia, describió la operación en abril de 1950 en el Journal of Wildlife Management. Ningún otro servicio de caza estadounidense había probado hasta entonces el transporte aéreo de animales vivos hacia valles sin carreteras, y las comprobaciones del año siguiente confirmaron que el método funcionaba.

