Si algo queda claro de este inicio de temporada es que al PSG le va más jugar en Europa que en su país. O al menos, se siente más cómodo. En medio de la exhibición que el equipo de Luis Enrique dio hace sólo tres días en Manchester en Champions League, y con el encuentro ante el Barcelona en el horizonte, al conjunto parisino pareció hacérsele bola un nuevo partido en la Ligue 1 en su visita a Estrasburgo. Y para muestra, las masivas rotaciones que volvieron a hacer un equipo más previsible y con poco vértigo en ataque.

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