No corren buenos tiempos para el <strong>Cholismo</strong>. No está, ni mucho menos, en máximo esplendor unas ideas o un estilo para entrenar que han dado los mejores años de la historia del <strong>Atlético</strong>. Ocho títulos en diez años, algo que nadie ha conseguido hasta la fecha, han sido gracias a un entrenador que cambió la historia de un equipo que se ha quedado sin viajar por <strong>Europa</strong> y que ha perdido su identidad.

