Yuleidy Ixcotoyac, una adolescente guatemalteca de 15 años sufrió un mareo el sábado 10 de octubre. O algo parecido. Su padre la cogió, le tomo el pulso y certificó su muerte como quien certifica que la leche ya no puede beberse porque huele a agrio y la vacía en el desagüe por pura precaución. Yuleidy no llegó a recibir atención médica. Fue una corazonada. “No ingresó al hospital ella”, alegó el progenitor durante la entrevista. El hombre también explicó que visto el panorama, buscó una funeraria para hacerse con un ataúd y trasladarla de regreso a su vivienda. Exactamente lo mismo que hicimos muchos el miércoles cuando interrumpimos una serie para enterrar al Madrid de Vinicius en el minuto 83 del partido contra la Roma. A diferencia del padre de Yuleidy, sin embargo, uno ya ha visto muchas veces el fenómeno al que iba a asistir esa familia.

