El Angliru impone incluso quieto, con la carretera doblándose hacia arriba y el silencio de las rampas esperando su turno. Benja Noval lo mira sin prisa, como quien sabe que aún no toca subirlo. Viene de ganar, de cumplir 18 años y de escuchar cómo el ciclismo empieza a pronunciar su nombre de otra manera.

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