El pasado sábado, el pelotón se plantaba en la salida de Lombardía para dejar clara su indignación por los continuos errores de seguridad en las carreras profesionales. Hartos de jugarse la vida y sufrir accidentes que pueden ser fatales —como el trágico choque frontal de Finlay Tarling, hermano de Joshua Tarling, contra un vehículo en la Vuelta a Portugal—, los ciclistas dijeron basta. 

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