El pasado 24 de octubre, Rishi Sunak se convirtió en el primer ministro más joven del Reino Unido desde 1812 y, mucho más importante, en el primer político de una minoría étnica que alcanza ese cargo. Es un hecho muy relevante. Sin embargo, Sunak no llegó a Downing Street a través de unas elecciones generales y ni siquiera con el respaldo de los militantes del Partido Conservador, sobre los que recae la sospecha de que probablemente no le hubieran aupado a él si hubieran podido elegir al muy blanco y muy rubio Boris Johnson. A Sunak le encumbraron directamente los diputados conservadores de los Comunes por la mejor de las razones: porque les parecía el más adecuado de los candidatos a primer ministro… y para evitar a Johnson. Un reparo aún mayor es que su éxito es un hecho individual pero lo que realmente refleja el racismo o no de una sociedad es el progreso (o no) del conjunto de los ciudadanos de las minorías étnicas, no el éxito de unos pocos individuos.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *