Mou fue muy claro con Militao. «No es duda ante el Villarreal porque no va a estar… pero verlo entrenarse y cómo lo está haciendo me alegra. Yo bromeo cada día con él y con los fisios: ‘Vas a jugar’, le digo. Sabía que era bueno, pero es aún mejor. No va a estar ni mañana, ni Roma… necesita un par de semanas más». El mensaje esconde un secreto: hace tiempo que el técnico y sus ayudantes tiene que estar frenando al brasileño. Sin ir más lejos, la semana pasada ya tuvieron que echarle el freno. «No, ni cinco minutos ni nada», se escuchó en el campo de entrenamiento cuando Militao quiso disputar la recta final de un partidillo algo más serio de lo normal y con más riesgo del que en ese momento querían asumir. El brasileño insistió y llegó a hacer dudar a alguno de los ayudantes de Mourinho, pero finalmente se le negó la posibilidad. Sabiendo esta anécdota se explican mejor las palabras de Mourinho, su referencia a la paciencia de darle más tiempo y el apunte sobre el espectacular estado de forma que está exhibiendo tras recibir el alta médica.

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