Ganar en casa tiene un valor especial incluso para alguien acostumbrado a levantar los brazos como Primoz Roglic. El esloveno conquistó el Campeonato de Europa contrarreloj ante su público y se dejó llevar por la emoción. Un oro para celebrar con los suyos y añadir otro éxito a una temporada en la que ya había sido segundo en LaVuelta y protagonista en el Mundial.

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