Es difícil encontrar un jugador con mayor ratio de eficacia que Mikel Merino. Su influencia en los resultados de España es tal que, si borrásemos su nombre de la ecuación, podríamos habernos quedado en cuartos de final de la Eurocopa de Alemania o en octavos de final del Mundial. Nadie sabe si su gol lo marcaría otro compañero o si no hubiese llegado nunca, pero por suerte no tendremos que imaginarlo porque la fórmula Merino se inventó en Pamplona.

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