Ha hecho fortuna estos días el tuit: «Ni el Gobierno ha sobrevivido a un parón de selecciones de tres semanas«. Más allá de la coincidencia (o no), se ha hecho largo el trayecto. Para casi todos, además, que los que más rajaron al final fueron precisamente los seleccionadores, poco acostumbrados al estajanovismo cuando no hay Mundial o campeonato continental por medio.

