En plena semana del deporte inclusivo, una fórmula en la que conviven al mismo tiempo deportistas con y sin discapacidad, chirría que el Gobierno haya congelado en 2026 el dinero destinado al impulso de esta práctica, que quedó reflejado en el Boletín Oficial del Estado el pasado año. En una materia como el deporte, que en esta legislatura se ha incrementado exponencialmente —aunque como pagan tarde, mucho dinero se queda en créditos—, está actitud está en asintonía con un gobierno progresista. La partida de tres millones sigue en los mismos números que en 2025 con el agravante de que se han añadido cinco federaciones y ahora tocan a menos. “Estamos por la labor de impulsar esa política social y nos encanta, pero si no hay ayudas, nos lo vamos a tener que plantear. No somos una federación como la de fútbol que tienen un músculo económico importante”, se quejaba un presidente la semana pasada.

