El tiempo no castiga a todos por igual. Hay quien consigue que los años sean experiencia, conocimiento, madurez, pero no vejez. Es un arte que pocos dominan y los que lo hacen no comparten el secreto porque para ellos es algo natural. Banalizan situaciones extraordinarias y alargan su leyenda muy por encima de lo que cualquiera podría esperar. Que se lo digan a Luka Modric, que con 41 años no parece querer negociar consigo mismo el adiós al fútbol: «Me siento bien. Sigo teniendo pasión, ambición y fuerza. Mientras me sienta así, quiero seguir jugando. ¿Cuánto será? No lo sé. Pueden ser dos meses, seis meses, un año… No quiero decir algo ahora y luego arrepentirme. Voy a ir poco a poco, partido a partido. Un mes, otro mes… Tengo que escuchar a mi cuerpo y luego decidiré con total tranquilidad. Veremos si este es mi último año o sigo más, pero me siento bien». Es indiscutible. Se siente bien y lo demuestra cada vez que juega al fútbol.

