Michael Olise ya no es el futuro de Francia. Es el presente. Y empieza a reclamar el trono. Lo ha hecho durante este parón de selecciones, coincidiendo además con el estreno de Zinedine Zidane en el banquillo de Les Bleus, con tres goles y una exhibición que deja una sensación cada vez más difícil de discutir: cuando Francia necesita una marcha más, el balón acaba pasando por sus botas.

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